Tres juegos maravillosos
Commander Keen y el niño
Las primeras formas del mito: un niño, un teclado pesado y mundos donde lo sagrado se insinuaba entre pixeles.
Las primeras formas del mito: un niño, un teclado pesado y mundos donde lo sagrado se insinuaba entre pixeles.
Lo real se aprende haciendo: ninguna rueda ajena reemplaza la experiencia propia.
Cuando la dificultad enseña a imaginar.